se despertó sobresaltado, esa noche no tuvo un buen sueño, tampoco fue una pesadilla, el pensaba que las pesadillas solo las podían tener los que tenían una vida feliz, y la suya no lo era, su vida era una pesadilla, y cuando se iba a dormir solo podía esperar que el sueño mejorara lo que vivía cada día, normalmente así era, pero esa noche el sueño se pareció mas a su vida que a sus sueños, ese día estuvo nublado, y no vio al sol, y al llegar la tarde seguía nublado, y tampoco vio a la luna, siempre que pasaba eso se ponía celoso, estaba enamorado de la luna, y la sola idea de pensar que el sol y la luna habían estado juntos le mataba de celos.
vivía en un callejón, un anciano le contó una vez que el amor vivía en un callejón y todo aquel que pasaba por el se enamoraba, se le metía dentro sin darse cuenta, y aunque nadie sabia cual era ese callejón, el siempre pensó que ese callejón era el suyo, desde ese callejón se veía la luna desde que salia hasta que se recogía, y la convirtió en su motivo por el que pasaba muchas noches en vela.
nunca salia de su callejón, se aseaba en algún rincón como buenamente podía, cada vez le costaba mas despegarse las legañas por las mañanas, la falta de agilidad se lo impedía, comía lo que encontraba entre las basuras que tiraban al final del callejón, y así pasaban sus días, unos mejores y otros peores, y en días despejados se acurrucaba en algún rincón, y se dormía, esos días soñaba con aquellos días en el que era alguien, algunos lo conocían como, diablo, otros como el amante mimoso, chupacabra, don Juan minino, y la furia rubia, pero para la mayoría era, el gato con botas.