El sabía que aquéllo no iba a ser buena idea, después de mucho años negándose a subir en un avión consiguieron convencerlo y por dejar de escucharlos accedió a subirse en una, no te preocupes te tomas una pastilla y te quedas dormido, le decían para que se quedara mas tranquilo, pero eso a el no le tranquilizaba, que mas le daba morir despierto que morir dormido, el final siempre seria el mismo, acabaría muerto.
Al día siguiente despertó, solo veía un viejo fluorescente colgando del techo, unas paredes que en su día fueron blancas y notaba como de todos los orificios de su cuerpo salían gomas, donde estaba? Que había pasado? Lo ultimo que recordaba era que tuvo que quitarse los zapatos en un aeropuerto, también recordaba el numero 24, todo lo vivido hasta esos días se resumian en esos dos pequeños detalles, un numero y unos zapatos quitados, y por dentro se sentía como descuartizado, todo aquello que había sido se había despedazado, el Padre que fue, el amante, el deportista, el trabajador, todos y cada uno de todos sus yos, se había repartido por diferentes sitios y todos muy diferentes, todos menos un yo, que no apareció, el yo amigo quedo sepultado entre los amasijos del avión, a día de hoy ya recuperado sigue buscando ese yo perdido, los otros yos, poco a poco van reencontrandose, pero solo cuando vuelvan a estar todos juntos volverá a ser el otra vez.
miércoles, 8 de febrero de 2017
Descuartizado
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