domingo, 23 de octubre de 2011

el viejo reloj

 todavía era de día, pero las farolas de la calle ya estaban encendidas, en un principio pensó que algún capullo las había encendido, pero después pensó que seria porque se estaba acercando el invierno y todavía nadie había cambiado de hora el reloj que las encendía. llego a casa y se fue directo a buscar un espejo, no sabia donde estaba, pero estaba seguro que el también tendría un reloj de esos y era casi seguro que el suyo tampoco estaba en hora. se canso de buscarlo, se tumbo y entonces se daba cuenta de que había bebido demasiado, al principio compartia sus borracheras con la luna, pero ultimamente lo único que compartia con la luna eran unas resacas enormes, seguramente la luna sabría de sus borracheras, pero porque el sol se las contaba. a la mañana siguiente se levanto y mientras peinaba las pocas canas que le quedaban volvió a buscar ese viejo reloj, nunca lo había visto pero si llevaba con el desde que nació suponía que era viejo como el, no lo encontró nunca, solo veía un viejo borracho, con los dedos amarillos del tabaco, un café con una copa de orujo harían que el día arrancara mejor, o eso pensaba el, el sol salio a visitarlo y aunque intento avisarle, el no le hizo caso, y dos horas mas tarde ya estaba otra vez borracho, el sol era un buen amigo nunca le había abandonado, y mira que le aviso muchas veces, pero el nunca se lo tomo en serio, su mujer no conocía al sol, pero opinaba lo mismo que el, ella no fue tan paciente y le abandono, pero a el le dio igual su única religión era una copa de alcohol. esa noche volvió a su casa, su casa era muy humilde, un banco en el parque, con una vieja mochila que un día encontró en una papelera, casualmente dentro de la mochila había un espejo y un peine, esa noche era muy fría, y después de taparse con un trozo de cartón se durmió, esa fue su ultima borrachera, y la luna fue quien le contó al sol que había muerto, murió de frió, cuando lo encontraron tenia en el bolsillo un viejo reloj, estaba parado, desde hacia mucho tiempo, el mismo tiempo que hacia que había dejado de vivir.

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