¨hoy he escuchado a unos señores que pasaban por la calle que viene una ola de frió, tendré que buscarme algún refugio, porque en este banco me puedo quedar helado, el año pasado ya pase tres días en urgencias, aunque mirándolo bien por lo menos comí caliente unos días.
ya tengo refugio una residencia abandonada en salou, además he tenido suerte esta llena de colchones, esta noche no ha echo mucho frió, incluso he compartido un trozo de pan con rodolfo, rodolfo es un ratón, al principio no se quería acercar, pero el hambre poco a poco le fue convenciendo, he usado los colchones como si fueran mantas, un poco pesadas la verdad, pero no he pasado frió.
hoy si que ha amanecido con mucho frió, iré por algún contenedor para buscar algo de comida por aquí cerca creo que hay algún super, algo encontrare. ya estoy de vuelta un trozo de pan duro, jamón dulce y un brik de vino, por lo menos calentare el estomago, esta noche no ha venido rodolfo, creo que su madriguera es mas caliente que la mía, la debe tener cerca de algún radiador de esos que tienen.......¨
Así acaba la carta, no se como se llama el protagonista de esta carta, solo se que cuando he llegado a la residencia, había hombre durmiendo encima de un colchón, al ver que había entrado gente se ha levantado, a cogido una mochila rota, un mendrugo de pan, y me pareció ver que de un bolsillo del pantalón le asomaba un lápiz, una vieja guitarra, quedo apoyada en la pared, no se si era suya.
no le hemos echo caso, el se a ido sin mas, no me he sentido culpable en ese momento, ni tengo porque sentirme culpable, yo no tengo la culpa, pero porque mostramos indiferencia en estas situaciones, y dejo una reflexion que he tenido mientras me duchaba con agua muy caliente, si en vez de ser un hombre el que me he encontrado durmiendo en un colchón, que hubiera echo si hubiese sido un perro.
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