domingo, 20 de enero de 2013

memoria de pez

Esa silla le empezó a recordar aquellos butacones del viejo hospital, al sentarse parecían cómodos, pero cuando llevabas un buen rato sentados en ellos, ibas cambiando de idea, aunque el siempre usaba el recurso de levantarse para estirar las piernas, andar poco, primero porque se cansaba, y segundo porque esa sala de espera era demasiado pequeña.
Repasaba mentalmente lo que había preparado en la bolsa sin dejar de mirarla, cuando llegaba al final de la lista, volvia a empezar y, así una y otra vez.
Antes eso no le pasaba, pero la memoria hacia años que le empezó a fallar, bueno eso le decían a el, el tenia su propia teoría, el sostenía que con los años cada vez se tienen mas cosas en la cabeza y llega un momento que no caben, (siempre me gusto esa teoría) y argumentaba su teoría diciendo que muchas veces uso esa mochila, y nunca repasaba una y otra vez lo que necesitaba, centenares de partidos de fútbol jugué con ella- decía el- y jamas me deje nada-. aunque jamas llevó gel ni champú, pero ya seria otra historia.
Pero pensar en esas cosas, le apartaban de sus verdaderos temores, sabia que sus días de excesos, de salidas a correr, de noches de rock, de subidas a las montañas hacia años que se habían acabado, a eso ya se había acostumbrado, y eso le daba pánico, le asustaba, le parecía terrible que alguien se pudiera acostumbrar a dejar de hacer algo que quisiera hacer, cuando se juntaba con amigos el lo solía repetir mucho,- lo malo no es no hacerlo, lo malo es acostumbrarte, eso te paraliza, no te deja ver mas allá- años mas tarde decía que ese fue el cáncer de aquella sociedad.
el se auto engañaba y decía que ya no necesitaba todo aquello, ella jamas le creyó.
Embobado- le dijo ella a la vez que le daba un pequeño empujón- estas bien?
te seguiré queriendo igual?, volveré a sentir ese cosquilleo? seguiré siendo el mismo que he sido siempre?- tres preguntas para dar una respuesta, era muy común en el, lo hacia muy a menudo- hizo una pausa y continuo- o me volveré como el?.
Ni siquiera sabia quien era, jamas lo había visto, pero a partir de ese día iban a ser inseparables.
3 plantas mas arriba en una sala amplia lloraban la muerte de un hombre,-tenia un buen corazón- era la frase que mas se repetía.
Justo lo que el necesitaba, un buen corazón.