miércoles, 3 de septiembre de 2014

Cuaderno de bitácora, dia 4 cobacha perico

Jualma, solía ir a los horcajos a regañadientes, pero Ignacio aprovechaba los dias que no había donde ganarse un jornal, el invierno era largo, y esos dias venían bien para hacer cargas de leña para la estufa y para ir a los pocos olivos que tenían para limpiarlos de piedras, y podarlos si era necesario, jualma subía a traviesamonte, e iba amontonando gavillas de leña, normalmente aliagas, siempre se quedaba a 10  metros de la cobacha perico, Ignacio su padre iba detrás cargando las gavillas, jualma jamás entró en la cobacha, porque andar esos últimos 10 si no era necesario?, en cuanto podía, empezaba a bajar y ayudaba a su padre a cargar las gavillas en la borrica.
Pero sin el saberlo, en las muchas subidas a la cobacha entre el y ella se creó un vínculo.
Años más tarde jualma volvió a su pueblo, mirando al horizonte siempre la veía, y sentía la extraña necesidad de subir a verla, y después de algunos años volvió a subir, esta vez hasta entrar dentro y sentarse en sus piedras suaves, simulando un asiento moldeado por el viento y la lluvia, sin duda la cobacha se encargó de moldearlo para el.
Año tras año jualma subía, con amigos, con María su mujer, con sus hijos.
A dia de hoy todavía mira al horizonte y la ve allí, ella sigue esperando que el vuelva a verla, pero saben los dos de sobras que sus dias ya pasaron.
50 años después de aquellos dias haciendo gavillas de leña, sigue la historia, sus hijos suben siempre que pueden, hoy si hijo J.Ignacio y su nieta Sara, han estado allí, se han sentado en sus piedras ya deterioradas, y comiendose un bocadillo entre sus brazos, la cobacha les preguntó por jualma.
Esta bien, te sigue añorando, y volverá a verte algún dia sin tardar mucho, le contesté, ella me sonrió, sabiendo que le mentía.
Esa tarde noche llovió en albalate.

No hay comentarios:

Publicar un comentario