viernes, 8 de mayo de 2015

día 2, habitación 136

Hacia algunos días que la familia perez iba tachando los días en el calendario, solo faltaban unas horas para empezar las vacaciones, como cada año pedro metía las maletas en el maletero del coche, las colocaba lentamente como si estuviera jugando al tetris, esa era la única manera de que todo entrara en el maletero, en los asientos delanteros dejaba una nevera con agua y algunas galletas para ir comiendo y bebiendo por el camino, después lucia se la colocaba entre sus pies y se encargaba de ir dando las galletas y el agua a pedro y sus hijos,en los asiento traseros iban sus dos hijos, les montó el DVD para que el viaje fuese lo mas placentero posible, aunque sabia que solo lo conseguiría los primeros cien kilómetros, este año habían decidido ir de vacaciones a la costa daurada, tenían ganas de playa, y encontraron una buena oferta en calafell un pueblo marítimo de tarragona. Llegaron a la recepción del hotel y se quedaron maravillados, todo se veía nuevo, olía a pintura y a madera recién cortada, todavía veían a algunos operarios dando los últimos retoques, se acercaron a la recepción y entregaron el papel de la reserva, la recepcionista muy amablemente atendió a la familia perez y le asignaron una habitación, la habitación 136. 200 habitaciones, mas de 40 trabajadores, todos almuerzan y comen a la misma hora, es mucho pedir que para lavarse, mear, cagar, hubieran mas habitaciones disponibles para los trabajadores, creo que costaría muy poco, pero nos ven como metralla, y solo nos dejan disponible la habitación 136, y a callar. Hoy los calcetines eran negros.

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