viernes, 2 de diciembre de 2011
fuertes y sinceros
el estruendo sonó mucho mas cerca de lo nunca lo habían oído, era una noche de tormenta, siempre había oído hablar que las tormentas en verano eran las mas fuertes, pero esa noche era especial, el rayo cayó muy cerca, tan cerca que en el mismo momento en el se oyó el trueno la luz se fue, y todo se quedo a oscuras, no costo mucho encender unas velas, la luz de las velas creaban un ambiente diferente, un ambiente mas hogareño, esa luz que tiembla , que parece que tiene miedo, que hace que las familias sean lo que nunca debieron dejar de ser, simplemente eso, familias que hablan, que se cuentan sus problemas, su día a día, sus inquietudes. cuando todos empezaban a estar un aburridos, al padre se le ocurrió que era un buen momento para contar alguna historia, historias de esos pueblos, historias de esos abuelos que tanto han vivido y que tanto saben de la vida, historias de esos abuelos que no tenían televisor ni Internet, y que no solo vivían con sus vecinos, sino que convivian con ellos, y se juntaban todas las noches en las puertas de las casas, aprovechando el fresco de esas noches de verano, y contaban las penurias que pasaban en aquellos años duros de la posguerra, siempre entre risas y es que las cosas que hoy nos parecen malas, con los años hacemos de ellas historias divertidas, y los que entonces eramos niños escuchábamos con los ojos abiertos como platos, y aprendíamos a cada palabra que escuchábamos sin entender casi nada de lo que hablaban, esas historias se quedaban en esas pequeñas cabezas, con los años esos niños fuimos entendiendo muchas historias, y fuimos entendiendo como se vivía en aquellos años, y así aprendimos que no siempre se pudo pensar, que no siempre se pudo pedir lo justo, que los hijos de los trabajadores tenemos que ser fuertes y rebeldes y a la vida hay que cogerlos por los cuernos, que nuestras manos es lo único que necesitamos para tirar palante, y que somos especiales, que ellos nos labraron un camino y nosotros solo lo tenemos que abonar, pero cada día lo abonamos menos, y si seguimos así nuestra tierra morirá y somos hijos de la tierra, y que le dejaremos a nuestros hijos entonces? nada, solo un teclado, o una tele, una sociedad hipócrita, basada en el dinero y que coño es el dinero, el dinero no es nada, solo los valores son importantes, hay que apagar la tele mas, cerrar el ordenador, y contarles, quienes son de donde vienen, que nos preocupa, contarles nuestra vida y la de nuestros padres y la de nuestros abuelos, y que aprendan a abonar esa tierra que les dará de comer, y hacerles entender que todo es por algo y que pueden hablar y pensar porque alguien lucho por eso e incluso murió por eso, y que la vida es dura y maravillosa y que nos toca ser fuertes y sinceros, ese es el único camino no hay otro, no esperemos otro rayo la tele tiene un botón que sirve para apagarla, así hablaremos mas.
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