Sería el año 1988, una cuadrilla de muchachos subían en manada por la calle del Carmen, ir al Instituto, insti para todos ellos era una sensación de libertad, sólo una puerta los separaba de la calle y no esa valla alta, vigilada por el conserge de turno, en el patio el ritual de encenderse un cigarro, era un acto de rebeldía, "Joder aquí me dejan", algunos atontados como yo incluso pensábamos que se ligaba mas, era un error las niñas se fijaban en el interior de los niños, jejejeje, ni de coña triunfaban los guapos, y los feos nos hacíamos los interesantes con esos cigarrillos, refugiandonos en la música, y diciendo yo paso de las tías, la bendita adolescencia.
25 años después, me sigo refugiando en mi música, las niñas se convirtieron en mujeres, pero siguen sin hacerme caso, actos de rebeldía cada vez menos, suelo pisar el césped de los parques, ya no doy para más, y para hacerme el interesante, sigo pensando algo, porque el tabaco hace 2 meses que lo dejé y no se donde, pero si se que no lo pienso buscar.
domingo, 1 de septiembre de 2013
Diario de un fumador, 2 mes
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